En
conclusión podríamos decir que todo es un misterio, que estamos expuestos a una
cortina de humo, la que no nos deja ver más allá que las representaciones que
nos plasman las imágenes, que no conocemos al mundo tal y como es sino que
conocemos a su representación mediante una arquitectura de pantallas.
Que
nosotros vivimos en un mundo hiperreal que está representado mediante imágenes,
ya que no conocemos la realidad sino su representación, que a su vez es
representada muchas veces de forma exagerada como pueden observar anteriormente
que la carga de sobre información nos brinda un contenido obsceno que nos hace percibir
las cosas muchos más claras y explicitas.
La mayoría de la gente a dejado de acudir a los espacios públicos a divertirse o compartir momentos en familia sino que ahora en la actualidad su lugar favorito para compartir es la sala con su televisor encendido, computador o su celular al que están vinculados a las redes sociales, o a lo mejor viendo vídeos que poseen un contenido obsceno.
La mayoría de la gente a dejado de acudir a los espacios públicos a divertirse o compartir momentos en familia sino que ahora en la actualidad su lugar favorito para compartir es la sala con su televisor encendido, computador o su celular al que están vinculados a las redes sociales, o a lo mejor viendo vídeos que poseen un contenido obsceno.
“La gente ya no se proyecta
en sus objetos, con sus afectos y representaciones, sus fantasías de posesión,
pérdida, duelo, celos: en cierto sentido se ha desvanecido la dimensión
psicológica, y aunque siempre pueda señalarse con detalle, uno siente que no es
realmente ahí donde suceden las cosas”. (Baudrillard, pp 188)
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